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domingo, 22 de junio de 2008

Me suena Me suena


Con el titulo ¿Colombia, le suena?, la revista semana presenta una entrevista al productor Iván Benavides, en el marco del concierto que se organizará el próximo 20 de julio. Las afirmaciones de Iván Benavides tienen elementos muy interesantes sobre el panorama actual de la producción cultural en Colombia, incluso referenciando históricamente lo que la música presenta como contramemoria de la oficialidad de lo nacional en Colombia.

Es importante referenciar este giro en la conmemoración, y habría que ampliar la mirada sobre la agenda del actual gobierno en el tema de la cultura, sobre todo porque la versión del multiculturalismo en nuestro país como factor incluyente, muy radicalmente contrasta con la polarización que se vive en lo político. De otra parte. si bien la crítica de Benavides al mainstream es válida, lo cierto es que la fusión, va a aparecer fortalecida en ese espacio que le ha abierto el gobierno nacional en esta ocasión. Habría que precisar que tanto el consumo cultural de la música de grupos como tumbacatre, chobquictown o la mojarra eléctrica corresponde igualmente a una audiencias específica.

No menos importante será la agenda conmemorativa... que se va a conmemorar? Al parecer el gran concierto reconoce a la música como transmisora de la memoria, pero en realidad los ojos del ministerio de cultura estan puestos más en el presente. Los del presidente, claro, en las estadísticas del Plan Nacional de Música para la Convivencia. Posiblemente, si lo ven bailando, lo vincularian con la socialbacaneria. Claro está, que para este concierto si debe tener invitación. Hasta podría hacer dueto con Vicky Dávila.

El artículo completo se encuentra en:
http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=112682

jueves, 15 de noviembre de 2007

somos GODOS?

Al mismo tiempo que algunos de los contribuyentes de este blog se acercaban a dejar sus presentes a la Pola, unas cuadras hacia el occidente, en la iglesia de la Veracruz, se conmemoraba la caída de 200 militares colombianos en la guerra de Corea. Como señala El Tiempo, "la conmemoración se programó para este día porque coincide, además, con los 190 años del fusilamiento en la Plaza de Bolívar, de Gregoria Policarpa Salavarrieta Ríos."

No se podía esperar menos de una coincidencia si reconocemos, como lo ha dejado claro el profesor Almeida, que la Pola ha tenido un lugar importante en el santuario civil desde el siglo XIX.

Creo que después de la actividad de conmemoración de los 190 años, quedan muchos caminos abiertos para darle forma a la posición que el bitcentenario tiene frente a la conmemoración de la independencia. Como quedó consignado en la invitación lanzada en Facebook "
Lo que conmemoramos y no conmemoramos no debe ser una imposición de los calendarios oficiales. Puede ser una manifestación de nuestros intereses, una lectura de ese pasado que nos importa, que nos afecta, que nos sirve para construir el presente."

Esa idea no es nuestra única guia. Hasta ahora hemos recogido una serie de experiencias, desde el hecho de ir a un sitio, de haber observado algunas reacciones de personas que estaban en ese lugar, o de haber pensado en construir un objeto para intervenir el espacio de la ciudad, por mencionar solo las actividades del último mes. Todavía queda mucho por hacer pero quisiera en este momento validar el tipo de discusiones y actividades que le han dado forma al bitcentenario, por el mismo hecho de que de esa manera hemos logrado pensar en la pertinencia del debate en cuanto a una celebración en 2010 o en 2019.

De otra parte, si la idea de bitcentenario no es afirmar la idea de una identidad nacional, (no pensamos en insuflar de nacionalismo ni de sentido de pertenencia a las personas) ¿hacía donde apunta la reflexión sobre la conmemoración?. En este momento, los historiadores nos debemos preguntar tanto por el pasado como por el presente. Si efectivamente se apoya la investigación sobre lo que pasó en 1810 y en su defecto sobre 1910, investigar la conmemoración como hecho social en un contexto global, en un país con tantos problemas sociales (esta frase la dijo hoy Jorge luis Pinto en relación a los arbitros uruguayos asignados contra Argentina) y con una politica de la memoria particular, debería ser igual de relevante.

Aún no sé si en los lineamientos del comité del bicentenario se ha hecho la pregunta sobre como enseñar esas cosas, pero además de tomar en cuenta la crítica historiográfica sobre textos de enseñanza hay que reconocer las posibles lecturas contemporáneas de las conmemoraciones que van a tener lugar. La historia más que enseñar sobre el pasado debería enseñarnos a relacionarnos con ese pasado.

En esta misma dirección cabe la siguiente pregunta ¿cuantas investigaciones van a entregar resultados legibles para una audiencia mayor que la de los miembros de la academia, los aficionados a la historia o a los lectores obligados de los relatos nacionales (actualizados) en colegios y universidades? ¿Se vaciarán los contenidos de investigaciones académicas en nuevos formatos o se "espectacularizará" la fecha, el objeto y el prócer?

El bit, de bitcentenario, reconoce que esas lecturas van a estar mediadas por las experiencias de consumo cultural actuales, y es por esta razon que tanto los contenidos como los continentes de lo que se quiere divulgar son objeto de discusión en nuestro grupo.
*

Lo de GODOS es por el GrupO de Desarrollo y Orden Social de la universidad de los Andes, quienes abiertamente consideran necesario fortalecer la identidad nacional.

Las personas que aparecen en la foto no pertenecen a ese grupo (creo) ni a bitcentenario. Sólo fueron al monumento a limpiarlo y a tomarse la foto.

miércoles, 24 de octubre de 2007

El longanizo

El otro día encontré una cosa interesante leyendo una revista:

"Sus detractores lo apodaron el "longanizo" por aquello de la mezcla de carnes en tal embutido y como una forma de aludir presuntos antecedentes mestizos"
Revista Credencial Historia.
Edición 212. Ago 2007.
Pág., 3.


Debo reconocer que me causo algo de risa encontrar que esta era la razón de tal apodo, en vez de aquel rumor el cual decía que longanizo referencia la virilidad del libertador, porque muchos como yo estábamos convencidos de que esa la razón de tal apodo. Por otro lado, la razón mencionada en la Revista Credencial concuerda con la intervención que se hizo en la presentación del Bicentenario en contra del imaginario conservador antioqueño que mostraba José Obdulio Gaviria.

viernes, 12 de octubre de 2007

De dónde venimos y dónde estamos?

Por Fabián Prieto

Aparte de un ensayo presentado en la clase “Cultura y pensamiento social en la América Latina contemporánea. Principales problemas, tendencias y perspectivas”. (mayo de 2006)

Un evento que se avecina en el orden continental, es la celebración de los doscientos años de independencia. Una experiencia compartida por la mayoría de los pueblos latinoamericanos, pero que en su momento se fundamentó sobre variables propias de las experiencias locales. Estas celebraciones están estrechamente vinculadas al lugar que ha tenido la idea de nación, si bien no desde el momento mismo de la independencia, si desde que dicho proyecto se consolidó gracias a la inserción de cada nación en la economía mundial.

El titulo que da nombre a este apartado corresponde a la “contextualización”[1] histórica de uno de los planes diseñados por el actual gobierno colombiano, el plan 2019 o Visión Colombia II Centenario, el cual en palabras de actual presidente colombiano es “una propuesta que hace el Gobierno Nacional para que teniendo en cuenta el pasado y visionando el futuro, sirva de enlace para los planes de desarrollo de los próximos gobiernos”.[2] Sin dejar de lado que se trata de un plan lanzado por un gobierno que retomó la figura de la reelección (abogando a la historia política colombiana), las bases de esta formulación está dirigida por la Dirección de Planeación Nacional, organismo que potenció, principalmente en la década de los sesenta, la implementación del desarrollo como política para organizar el país.

La necesidad de tener en cuenta el pasado del país en un documento que está pensado el futuro, radica en que los argumentos históricos deben colaborar en la justificación de las nuevas acciones que se proponen. En este sentido, la selección de puntos de referencia y de hitos históricos fundamenta una mirada especial sobre la historia, en donde se deben equilibrar los logros y las carencias del pasado. Y en este sentido, emerge una mirada del pasado que si bien no hace tabula rasa, si selecciona los mejores argumentos con los cuales convocar a la participación de la construcción del futuro.

El documento en este sentido, toma dos indicadores para la evaluación del pasado. Por un lado, presenta un indicador de la estabilidad política del país, con la referencia a que Colombia ha sido el país más estable en cuanto a su institucionalidad democrática en comparación con los demás países de Latinoamérica. Por el otro, están las cifras económicas y estadísticas que hablan de los logros alcanzados por los diferentes gobiernos.

En el caso de la “historia política” señala que “mientras en muchos países del continente predominaron durante largos períodos los dictadores, los regímenes militares y, en general, los gobiernos por la fuerza, en Colombia ha sido tan fuerte la tradición civilista de nuestras instituciones que el poder se ha llegado incluso a caracterizarse, para algunos períodos, como el poder de la gramática”. No sólo la alusión a ese poder de la gramática es de entrada una reverencia al uso de la ley y de la letra para crear un orden caracterizado por la exclusión, sino que se propone una nueva “historia política”, ya que según el documento la academia se ha dedicado a hacer la historia de la violencia. En cuanto a las cifras estadísticas y económicas, se recurre al anacronismo necesario en el establecimiento de series de larga duración. Población y riqueza, además de ser conceptos históricamente construidos, se naturalizan aquí como permanentes en esa historia de cien años. Como se insinuó anteriormente, en este momento de la lectura del documento se le dice al lector, “hemos hecho las cosas bien, pero aun falta más desarrollo”.

Ahora bien, qué elementos principales pueden dar cuenta de esta narrativa histórica, más allá de las pistas que puede ofrecer que dicha narrativa haya sido construida a partir de una institución como lo es Planeación Nacional.

Un análisis inicial puede llevar directamente a la fundamentación misma de la planeación entendida como un concepto que “encarna la creencia que el cambio social puede ser manipulado y dirigido, producido a voluntad”.[3] Este concepto, que hunde sus bases en la historia, fue el inicio de un cambio en “el que se requirieron vastas operaciones ideológicas y materiales y frecuentemente la cruda coerción”. El impacto de las políticas de la planeación sobre la sociedad se hizo evidente, siguiendo a Arturo Escobar, cuando “la gente no se habituó de buen grado y de propia voluntad al trabajo en la fábrica o a vivir en ciudades abigarradas e inhóspitas; tenía que ser disciplinada en esto”.[4]

En relación con la historia, muchos de los proyectos que dieron inicio al auge del pensamiento planificador, conllevaban una evidente supresión del pasado. James Scott cita el caso de la construcción de Brasilia, guiada por los preceptos del urbanismo de comienzos del siglo XX.[5] Colombia, y en especial las ciudades, no fueron ajenas a este impulso entendido como modernización, con el cual se quería hacer que el país por fin entrara en las vías del progreso. Si se recorre la historia de mediados de siglo XX, puede observarse como era un interés para las elites bogotana hacer de la capital una ciudad moderna, capaz de asumir los compromisos de una economía capitalista financiera. Así como las elites locales se enriquecieron, los programas de mejoramiento de las condiciones de vida, hicieron que la ciudad y el país se endeudaran con los préstamos de las organizaciones internacionales. La ideología de la modernización se reprodujo en las concepciones de familia, ciudadanía y nación, creando una nueva generación de ciudadanos que acogían la escala de valores de una sociedad que se autodenominaba progresista.

La historia como celebración o conmemoración


Resulta importante evaluar como en este contexto histórico ese discurso sobre el futuro logró alimentar en muchos casos, las esperanzas de los nuevos habitantes de la ciudad, que por razones muy variadas llegaron a habitar la ciudad. Además de encarnar esa idea de modernización, la ciudad se convirtió en el refugio frente a las acciones violentas que tuvieron lugar en varias zonas del país. El desencademiento de una ola de actos violentos que en Colombia se conoce como la época de la Violencia, se dio en Bogotá tras la muerte del líder popular Jorge Eliécer Gaitán.

La muerte de Gaitán trajo consigo una serie de disturbios en donde la zona central en donde fueron destruidos los edificios del orden conservador que dominaba la escena política a finales de los cuarenta, al mismo tiempo que dejaron el espacio vacío para los arquitectos que no encontraron mejor oportunidad para poner en marcha sus modelos y planes urbanísticos. Pero este proceso se revirtió cuando la ciudad pensada por los arquitectos se desbordó por las cantidades de personas que llegaron a la ciudad.

En términos historiográficos, puede afirmarse que la historia urbana ha estado dividida en dos: la historia desde arriba/la historia desde abajo o si se quiere la historia de la planificación y la historia social. He querido tomar este ejemplo, para reformular el enfoque del documento inicial y abordarlo desde esta distinción. Y aunque como se vio, la historia presentada en el documento 2019 gira en torno a una concepción de política y economía, vuelve a recurrir a la mirada desde arriba que no se compromete con una historia vista en términos de los conflictos de la sociedad colombiana.

Y tampoco es gratuita la alusión a Jorge Eliécer Gaitán, ya que su muerte, a pesar de ser un hito histórico; un punto de referencia de la historia colombiana, es un episodio caracterizado por el silencio, o como actualmente ha tomado fuerza, un momento caracterizado por el perdón y el olvido.
La pregunta que surge entonces es si el bicentenario es una celebración o la conmemoración de una mirada sobre el pasado caracterizada por no asumir su realidad histórica.

Uno de los elementos que da pie a pensar este olvido selectivo, se encuentra en el mismo criterio de periodización tomado por el documento de planeación. Este documento no hace alusión a las numerosas guerras civiles que tuvieron lugar, fundamentadas en el sistema de partidos. No se debe perder de vista, que la narración histórica ha estado largamente atravesada por las versiones partidistas: desde el siglo XIX el partido liberal y el conservador escribieron sus propias versiones de la historia, y su poder se reprodujo en historiadores subsiguientes que ordenaron el devenir de la nación en función de los cambios de mando entre partidos. La historia bipartidista ha creado el más absoluto silenciamiento de las diferentes expresiones políticas del país, situación que además se ha reflejado en la intolerancia frente a terceras opciones.

La historia de la disidencia partidista ha dado las mayores representaciones de esta conmemoración del olvido. Resulta cierto que las afirmaciones sobre los programas de líderes como Rafael Uribe Uribe o el mismo Jorge Eliécer Gaitán podrían ser reevaluadas en términos de la referencia a los presupuestos del socialismo. Sin embargo, no se puede negar que como afirmaciones políticas recurrieron a las voluntades políticas de grupos excluídos de la sociedad. Y como afirma el historiador Herbert Braun, “mucha de la vitalidad de la nación colombiana, por supuesto no toda, parece que surge de abajo”.[5]
El trabajo de Herbert Braun sobre la vida y muerte de Jorge Eliécer Gaitán, a la vez que trae a la memoria las disputas que en el nivel cultural, social y político hacían de la figura de Gaitán, una figura atípica en el decadente estado oligarca de la década de los cuarenta, trae consigo una pregunta por ese olvido tan pronunciado de la clase política, que aprovechó la situación no sólo para modernizar la ciudad, como se expuso anteriormente, sino para fundamentar la represión política sobre el resto de la población. De ahí que en su ensayo sobre los diálogos que fueron propuestos por el gobierno colombiano con el grupo guerrillero de las FARC, en enero de 1997, sirva para constatar la presencia de la memoria histórica en cada uno de los dos actores del conflicto.

Luego de unos momentos terriblemente embarazosos y de unos silencios largos,
la reunión comenzó. En su discurso, escrito con anterioridad, el presidente no volvió
a referirse a esos cincuenta años de historia que abarcaban el conflicto con las
guerrillas.
Para él, éste era un problema sin pasado, por lo menos no un pasado utilizable, que
tuviera alguna significación redimible, para él y para la nación. La lucha guerrillera no
era más que un atavismo, algo que no estaba relacionado con una nación que se
modernizaba, algo que se había dejado atrás hace muchos años. El presidente habló
más bien, con gran fervor, de un futuro de paz y concordia.

Las palabras del líder guerrillero, por el contrario, sí aludieron al pasado. En realidad,
no se refirieron a mucho más. Y estaban llenas de rencor. Para los visitantes de la
ciudad, el encuentro con los guerrilleros en el campo sin duda constituía un desafío
y una aventura. Para la mayoría de los anfitriones rurales, especialmente para los
más viejos, este encuentro tenía algo en común con los que habían ocurrido hace
décadas entre ellos y los jefes políticos venidos de la ciudad.

Braun continúa su versión de los hechos, dejando en claro que los comisionados de paz eran casi todos unos hombres muy jóvenes, que sin duda desconocían la historia de la lucha guerrillera y no tenían prácticamente ningún interés por saber o aprender algo de esa historia. Las consideraciones sobre el atavismo de la lucha guerrillera se emparentó con la historiografía que desde la década de los sesenta buscaba desentramar los acontecimientos cuyos efectos se percibían fácilmente en las diferentes regiones del país, tanto en la ciudad como en el campo.

Ahora bien, el momento en que irrumpió esta historiografía fue la década de los sesentas, en una convergencia con los cambios de orden mundial que dieron nuevos rumbos a la historia, ya sea en la emergencia de nuevas categorías de análisis, la reformulación de otros y la entrada de numerosas historias acalladas por el colonialismo en África y Asia. No menos importante fue el lugar de la revolución cubana en el pensamiento colombiano, y su impronta en los trabajos académicos y en la formación de movimientos sociales.


[1] Aquí se sigue la crítica a la contextualización esbozada por Margarita Serje.en El revés de la nación. : territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie. Bogotá, Ediciones Uniandes, CESO, 2006. Según la autora “Las ciencias sociales tienen precisamente como uno de sus principales objetivos el de situar los datos, hechos y fenómenos que estudian en “su contexto”. Los iluminan, ilustran y explican apelando al conjunto de eventos, objetos y hechos que lo rodean. Al mirar de cerca este proceso se presentan, inevitablemente, numerosas preguntas acerca de lo que constituye o no un contexto relevante para el objeto de estudio. Como el objeto de análisis, su contexto es también el resultado de un proceso múltiple de selección y de interpretación. Tanto aquello que se considera problemático como lo que se considera relevante como explicación, depende de la manera en que el contexto se selecciona y de los elementos que se destacan de el”. p. 35.

[2] Plan 2019, Enlace de los Próximos Planes Cuatrienales de Gobierno. Discurso pronunciado por Álvaro Uribe Vélez. Agosto 7 de 2005. http://www.presidencia.gov.co/sne/2005/agosto/07/02072005.htm.

[3] Arturo Escobar. “Planificación” en W. SACHS (editor), Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder, PRATEC, Perú, 1996 (primera edición en inglés en 1992). p.216.

[4] Arturo Escobar. “Planificación”… p.216.

[5] James Scott. Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. New Haven, Yale University Press, 1999.

[6] Herbert Braun. “Colombia : entre el recuerdo y el olvido , toallas, whisky... y algo más”. En Número (Bogotá). -- no.40 (Mar-Abr. 2004).

martes, 4 de septiembre de 2007

propuesta gráfica


Hace rato quería publicar esta propuesta pero no tenía acceso al blog. En FLickr no pude entonces acá se las presento. Todavía le falta un poco de trabajo. Yo tenía prometido un diseño a partir del grito pero ese diseño presentaba problemas ya que daba de inmediato la imagen de una propuesta de izquierda. Y ahora que estamos proponiendo el pluralismo en el otro debate creo que no es pertinente. Tal vez esta propuesta tiene menos matices políticos aunque de seguro los puede tener. Se trabajó a partir de la ruptura del florero. Espero les guste o al menos genere un buen debate.

domingo, 2 de septiembre de 2007

DeFrente.Tk se define. Tres sencillas respuestas.

De un paso a la izquierda nace DeFrente.Tk

¿Porqué de una paso a la izquierda? Porque es necesaria la definición, y en la izquierda nacionalista que surgio de sectores populistas en América Latina encontramos un buen referente para abordar la discución sobre el BiCentenario.

¿Qué es Izquierda nacionalista? La izquierda nacional es una "cosa" indefinida, que pueden retomar desde los populistas hasta los más radicales (incluso de derecha), pero bajo algunos presupuestos: una conciencia antiimperialista, una conciencia social y un nacionalismo que no necesariamente debe ser extremo y que puede incluso evocar la "patria grande", es decir, Latinoamérica (Latinoamérica es un referente que consideramos necesario para una autodefinición)

¿Para donde vamos? La mayor expectativa de DeFrente.Tk es poder hacer una publicación impresa. Ese es nuestro objetivo y hacia allá nos orientamos.

DeFrente.Tk es 100%BligCentenario.

De Frente

martes, 28 de agosto de 2007

El GH se define

Hola a todos, presento a discusión de todos el borrador de la definición y objetivos para el grupo de Gráfica Histórica, presentado el jueves 23 de Agosto:

Gráfica Histórica

Definición
Objetivos



1. Definición

Invariablemente, el elemento visual resulta fundamental en la conformación de toda imagineria histórica. Ello, conectado a una visión práctica de la Historia del Arte, en la cual toda representación artística obedece a la forma particular de auto-representarse de cada periodo histórico, se subsuma en la apropiación de los símbolos presentados como referentes directos en ese presente y al nuestro a través del tiempo. Fundamentalmente la propuesta gráfica particular de un periodo, puede decirse que “le representa” en la medida en que fue construida con intereses, audiencias y objetivos específicos; bajo esta visión, la historia del arte es la historia de la auto-representación de los pueblos. Debe hacerse la salvedad, sin embargo, que el acceso al arte no necesariamente es de doble vía – entre el que produce y que le observa –, sino que, por el contrario, obedece más bien a quienes detentan los medios para ponerlo a funcionar a su entera disposición, y los receptores son agentes pasivos del mismo. De esta manera la graphika histórica es una propuesta de poder que legitima – y des-legitima – los estamentos de poder.

Los historiadores se han mantenido alejados del gran problema que suscita, no solo pensar la graphika histórica en el contexto de las sociedades que las generan, sino de ponerlas a funcionar en el oficio actual del historiador. No existen propuestas gráficas en los estudios históricos, que moldeen, critiquen, cuestionen, o simplemente polemicen la producción artística de la historia. Lo que existen son estudios sobre la producción artística como tal, en un vacío gráfico que si bien ha generado lo que se puede denominar la “crítica del arte” – enteramente textual – no ha sabido proponer nuevas formas de representarse histórica y gráficamente. Pareciera que el historiador debe concentrarse en la producción de textos y relatos – así ha hecho tradicionalmente – y no en la generación gráfica de los mismos, ya que es posible generar “textos” y relatos visuales a través del trabajo gráfico. Todo ello se enfoca en la diferencia, lo que permite, académicamente, que los historiadores se encarguen de una cosa, y los diseñadores, completamente separados, de otra. Si somos juiciosos, esta división no existía en la generación del Arte, por ejemplo en la época del Renacimiento, en donde cada obra realizada, resultaba del trabajo colectivo de varios peritos, incluyendo los textuales – historiadores, poetas, lingüistas, teólogos, etc. – , ya que la imagen presentada no podía descontextualizarse de su origen y su objetivo era preciso. En el siglo XIX pasará exactamente lo mismo, aunque se individualizará su construcción, el objetivo será siempre bien trazado y delimitado.

El proceso de Independencia de los estados latinoamericanos, trajo consigo la apertura visual de los nuevos países, sin especificar en ello, diremos simplemente que nunca se perdió la conciencia de poner a producir al arte, pero si cambió radicalmente su objetivo: se trataba ahora de justificar la construcción de un estado-nación colombiano. Para ello, los personajes ilustres, participantes de la Independencia – Bolívar, Santander, Policarpa Salavarrieta, Mutis, y hasta los indígenas –, los símbolos característicos de ella – el gorro frigio, las lanzas, los centauros, los caballos, las espadas, los cañones, los mártires, etc. – y los fragmentos textuales más significativos, fueron puestos a producir gráficamente en la misma función, bajo la vigilancia más o menos precisa de los estamentos de poder – no necesariamente total, conocemos muchas expresiones gráficas de otras tendencias que perduran hasta nosotros sin haber sido eliminadas: retratos peculiares de Bolívar y Santander, caricaturas jocosas, anti-escudos nacionales, propuestas distintas de banderas, entre muchas otras. Las dos circunstancias, la graphika “legal” y la contra-graphika son ambas elementos importantes para una revisión de nuestras historias del arte, de lo social y de la cultura, intrínsecamente ligadas a la historia política del país – la cual si tiene bastante énfasis en nuestra historiografía.

200 años después de la generación de esta graphika particular, y suficientemente arraigada ella en nuestra sociedad, es necesario una re-lectura, no solo de las fuentes visuales producidas por los años de la Independencia o en el siglo XIX, sino del alcance actual que tienen las mismas. Es indiscutible que esta graphika, representada en “símbolos patrios”, retratos, colores y composiciones, es de sobra conocida por la mayoría de los colombianos, y esta fuertemente arraigada en los conscientes y subconscientes de nuestra sociedad; pero al contrario de ser un impedimento para generar nuevas propuestas, es un aliciente ya que basta con poner a la vista de todos los símbolos patrios para que sean reconocidos, y cualquier modificación es inmediatamente percibida. Ese es el punto de partida del grupo de Gráfica Histórica, parte fundamental del BligCentenario.




2. Objetivos

Dos objetivos fundamentales, motivan al grupo de Gráfica Historica: el primero es apoyar en todas las necesidades gráficas y suplir todas las propuestas visuales del Grupo del BligCentenario en aras de las celebración del Bicentenario de la independencia en 2010. El segundo es generar, a partir de una re-lectura de la historia del arte colombiano – lo cual implica un exhaustivo trabajo investigativo –, mecanismos actuales que intervengan la ciudad y los imaginarios de sus habitantes en torno a los símbolos, personajes, escenarios y composiciones de la Independencia y de los periodos subsiguientes hasta la actualidad.

De la misma manera, y desprendidos de los objetivos ya mencionados, debemos destacar otros objetivos secundarios:

- Recopilar y construir una base de datos de archivos visuales y gráficos de la historia de Colombia, desde la Independencia hasta nuestros días, y luego, utilizando las nuevas tecnologías, ponerla a disposición de todos los colombianos.
- Investigar en el marco de la historia del arte y la cultura, las representaciones visuales generadas por la Independencia y entregar diferentes análisis históricos, a modo de documentos textuales y visuales, a la comunidad. En pocas palabras generar discursos históricos a partir de la historia del arte de la Independencia en Colombia.
- Intervenir la ciudad, física y subliminalmente, para lograr poner a la vista de sus habitantes tanto la graphika independentista, como las nuevas propuestas que modifiquen, alteren o re-dimensionen las mismas imágenes. Todo ello por medio de nuevas propuestas visuales como la ropa, el graffiti, el comic, Internet, los flyers (o volantes), sin dejar a tras las más “tradicionales” como los posters, las revistas, los carteles y todas aquellas que puedan ser utilizadas en la búsqueda de nuestros objetivos principales.
- Generar en los colombianos una posición crítica ante la Independencia y sus símbolos, y por ende ante las construcciones de Estado y Nación. (Este deberia ser el Objetivo principal según lo discutido en la reunion)


Quedan pendientes las propuestas y la metodologia de trabajo.

sábado, 25 de agosto de 2007

Una Modesta proposición para evitar que los historiadores jóvenes se sigan persiguiendo la cola.

Un chispero por un cabildo abierto para la historia en construcción
Muchos historiadores meritorios, prohombres de la patria, cuyas virtudes estimo mucho se han consagrado como justificadores de todo lo que parece siempre igual, desertando de la batalla por la memoria y anestesiando cualquier posibilidad de que el conocimiento histórico sirva para construir alternativas.
Pero las nuevas generaciones de historiadores, que todavía no sabemos nada, no deberíamos darnos ese dudoso lujo, en vez de eso es imprescindible lanzarse a la reflexión sobre para que demonios sirve la historia. Yo particularmente creo en una historia que haga de la memoria un catalizador que evidencie que las posibilidades de pedirlo todo siguen intactas, para esto puede ser necesario:
Que construyamos una actitud que convierta a la historia en un instrumento de acción directa sobre la realidad, que evite el relativismo diacrónico en asuntos en los que todavía se esta en deuda y saque a flote los cadáveres que muchos esconden debajo del catre.
Que nos aprovechemos que no hemos entrado en la ecuación del hermafroditismo académico, que se preocupa mas por las dinámicas de poder sobre los anaqueles, que por ampliar la comprensión del pasado y que este tenga algún papel en la vida diaria del ciudadano común.
Con la meta de vacunarse contra el Enanismo intelectual del que ve en el espejo a un periférico, urgido de tener aceptación vía de una cita por renglón, de algún gran teórico, cada vez que escribe, propongo una ofensiva general (con la ayuda que vengan a cada caso) sobre todas las categorías del análisis social, que conduzca a las reformulaciones necesarias y a los incendios inevitables.
Y si esta modesta proposición es culpable de sus ganas epistemológicas de vomitar, por favor bienvenido a debatir, a hacer explícita su posición de la utilidad social de la historia y su papel en la sociedad , antes de caer en la infortunada tradición de la chismología inquisidora.
Tal vez llego el momento que del olimpo patrio salgan todos los ilegítimos y sátrapas dioses de la colombianidad (responsables de primera mano de la exclusión endémica del país) con sus cabezas por delante.
¡A cortar cabezas señoras y señores!
http://historiasenconstruccion.wikispaces.com/cabildo+abierto+para+la++historia+en+construcci%C3%B3n+I

lunes, 2 de julio de 2007

Historia alterna; El documental de un ñero...

El siguiente documental, además de mostrarnos la historia contada desde la remembranza de los edificios públicos, da cuenta de la capacidad innovadora de personajes tan curiosos como este, quien a nombre propio, CARLOS RODRIGUEZ, se gana la vida como guía turístico de la capital.





::. Proximamente crearé un link para descargar el documental .::

domingo, 1 de julio de 2007

Cerveza Polar y el bicentenario

En medio del trabajo de rastreo de la wikipedia, en el articulo sobre Simón Bolívar hay un link interesante. Se trata de la Fundación Empresas Polar, una derivación de la fábrica de cerveza para proyectos sociales. Dentro de sus programas de educación se encuentra el de Bicentenario de la Empancipación. Aquí esta el link
http://www.fpolar.org.ve/proyectos/bicentenarios.html

martes, 12 de junio de 2007

Camisetas (Primera Parte)

Hola a todos, perdon la demora (tecnicamente aun es martes). Pero bueno, aqui esta una primera tanda: Bolivar y La Pola, además del logo que iria en la parte de atrás de las camisetas. Primero algunas aclaraciones:

- Esto es un proceso, asi que de ninguna manera este es el producto final , son muestras de ideas que vamos puliendo -espero - entre todos; yo por mi parte las imprimo asi como estan para empezar, pero ese soy yo, seguro algunos de ustedes tienen otras ideas en mente, suelténlas.

- Nuestro gran problema son las imagenes, sobre todo las de buena calidad. Yo tomé las que pude conseguir de primera mano y con la calidad mas alta y es la gráfica de los billetes de Colombia; las imágenes de Jose María Espinoza -quien hizo los grabados que aparecen en todos los billetes, es decir, las imagenes originales - no se encuentran, tan solo existen en un empolvado catálogo del museo Nacional, jamás publicado, asi que por ahora tenemos que usar estas. Internet NO es una opcion para conseguir imágenes ya que por norma la simágenes de Internet estan rebajadas en calidad por mucho - para que la página pueda cargar -. Pero aun asi creo que utilizar las gráficas de los billetes genera conocimiento entre los espectadores, creo que la gente sabría reconocerlas y por eso debemos usarlas.

- Los colores son opcionales PERO piensen en unidades, quiero decir que los billetes NO son policromáticos, son a duras penas duotonos, asi que si quieren cambiar el color de las imágenes piensen en la composición general y no en detalles - se puede negociar este asunto, depende de lo que se quiera cambiar -. La tipografía es opcional, si no les gusta la cambiamos. En general todo se puede cambiar.

- Recuerden que la camiseta es del color y diseño que cada uno quiera, NO tiene que ser blanca.

- Un último problema es Manuelita Saenz y la India de la Independencia. No hay imágenes de Manuelita disponibles, lo siento, quien encuentre un libro con una buena imagen, bienvenida sea. la india si es imposible de conseguir, haré lo posible por ir al Museo y tomarle una foto. Pero creo que tengo una idea mejor, si gusta usar gráfica de billetes para esta primera serie de camisetas (Santander esta casi listo) propongo usar la India que aparecía en el viejo billete de 10mil, lo recuerdan? Tengo esas imágenes listas, si quieren hacemos una camiseta con esa y todos los animalitos, vale la pena. La última pregunta es el tercer niño, yo propongo a Nariño, aunque puede ser Córdoba, Camilo Torres y Mutis - todos gráficas de billetes -.








Y el Logo (tentativo, hay que aprovechar esa Cornucopia tan hermosa que me encontré, s ele pueden aplicar efectos, colores y cambiar la tipografía, ustedes eligen) - recuerden que iria en la parte de abajo de la camiseta por detrás, encima de una nalga, la que ustedes elijan -.

Estamos hablando entonces. Chau.

viernes, 8 de junio de 2007

Flyers del Bligcentenario

Bueno, aqui estan los tres flyers, los colores diferentes son los 3 colores mas baratos (amarillo, magenta y cyan), NO son los colores de Colombia (da la casualidad que son los tres colores primarios de las impresoras, muy a nuestra ventaja). Pero bueno, me gustaría que opinaran sobre ellos, si necesitamos mas textos, menos textos, algo que agregar algo que quitar, sin el longanizo o con el longanizo, lo que quieran lo hago. (Tienen que dar click en la imagen para ver el piercing en la ceja, en version pequeña no se alcanza a ver)




















lunes, 28 de mayo de 2007

Visita al Museo del 20 de Julio (27 de Mayo)

El domingo pasado me dirigí al Museo del 20 de Julio, perdon, al Museo de la Independencia, ya que una vez allá me aclararon que ese es el nuevo nombre del famoso museo en la famosa casa del Florero. Ahora, tenía muchas perspectivas sobre mi visita: en varias ocasiones había visitado el Museo, un par de veces en compañía del mismo Daniel Castro su director, quien, aunque tiene ideas bastante buenas, me había contado algunos objetivos y perspectivas de su museo. Por ejemplo, el Museo esta plenamente consciente de que es fundamental en la celebración del bicentenario y, supuestamente, pretende que sus colecciones reflejen esta inquietud; de igual manera tiene una perspectiva de "museo en construcción", en la cual, los visitantes y el público en general participan activamente en el mejoramiento del museo.

Pero el panorama del domingo fue muy diferente y me permito enunciar por partes todo cuanto tuve el infortunio de encontrar:

1. Los famosos pendones en la parte de afuera (si, los mismos que Paula no terminó de leer por cansancio). En realidad son 10. Pero ¡Oh Sorpresa! habían otros tres el domingo (ocupando casi toda la verja, por poco y hacen un pendón sobre los tamales de la Puerta Falsa). Lo interesante del asunto es que absolutamente nadie los lee, y paradójicamente la fila la hacen al lado contrario de donde estan los pendones (el caso contrario obligaría, por pura ociosidad, a leer los pendones entre quienes esperan una chance para entrar). En la media hora que me duré leyendolos (y no porque sea un lector lento, sino por la dificultad entre lo pequeño de la letra, los transeuntes que se atraviesan y el infame viento que los ondea sin cesar) encontré mínima información sobre el hecho de la independencia; en cambio, encontré grandes cantidades de información sobre el estado, el gobierno, la constitución (como concepto, no la de Colombia), la revolución (tambien el concepto) y otros términos del argót constitucional, todos empotrados entre fotos de un documento que parece ser (no esta confirmado) un fascimil del acta de independencia. No se que pensar al respecto, estoy seguro que a muy poca gente le interesa el asunto de quienes transitan por esa calle, yo esperaría algo de información sobre el Grito de Independencia, la Campaña Libertadora, o cosas por el estilo, que si bien incrementan los clichés por lo menos no trata a los transeuntes como completos ignorantes al enseñarles (con tono paternalista) "señores, esto es una constitución, esto es una revolución...". Los otros 3, pero en especial el último llamaron mi atención: uno de ellos hablaba sobre el Acta de Independencia (la obra de arte, no el acta como tal), el segundo sobre la celebración del Centenario (paradójicamente el asunto se centró el los monumentos arquitectónicos hechos por esa fecha) y el tercero ¡hablaba sobre el bicentenario! No, en realidad no decía nada, solo que el museo estaba comprometido, que buscaba nuevas perspectivas y esas vainas, pensé que adentro encontraría tal información.

2. La Guía. En realidad no hubo guia. Entiendo perfectamente que ante tal cantidad de gente una sola persona no puede atender todas las necesidades de un público ávido de conocimiento patrio, pero hubiera preferido que no se me hubiera gritado una introducción mas basta a la historia nacional: "Aqui empieza la patria" fue una de sus frases más celebres, junto con "si sus niños tienen tarea el museo vende un folleto a 1000", "lo que se rompió NO fue un florero, fue la base de un florero", entre otras. La verdad el asunto me dejó muy molesto, pero me aventuré a aclarar mis dudas con los textos de las salas o los retazos de informacion que uno encuentra en los museos cuando uno no tiene ni la más remota idea de que esta hablando el recinto. Muy a mi pesar no los había (solo en el caso de la exposicion temporal (y anacrónica) del tecumbre de un oratorio en un casa santafereña en la época colonial). En cambio encontré una maraña de chucherías, algunas muy bonitas por cierto, sin guión, sin explicación sin nada. Dudo sinceramente que la guía me las hubiera aclarado.

3. Las piezas y las colecciones del Museo (o como me gusta llamarlo El ajuar de los próceres). La verdad trataré de no decir mucho sobre este tema, igual no hay mucho que decir. Museográficamente el museo es un desastre y que pena pero el problema no es de piezas sino de discurso. Las piezas no interesan mucho porque en últimas son símbolos, pero paradójicamente este Museo tiene una excelente coleccion de camisas, pantalones, chupas, sombreros, zapatos, hebillas con los cuales se podría hacer un análisis de la vestimenta de la época, los estilos o el comportamiento social, pero no, el museo pretende que las chaparreras de Bolivar hablen por si solas, lo cual es imposible. El punto es que no hay un guión que cohesione por lo menos algo, hay que entender, el Museo de la Independencia NO es un museo de arte, donde el espectador se hace una idea subjetiva de lo que observa, es un museo histórico donde a los visitantes se les enseña, de una u otra manera y se abren nuevas perspectivas investigativas, pero el museo es un anticuario muerto (excepto en muy contadas excepciones donde algun genio(a) puso uno que otro comentario pertinente).

4. Perspectivas finales. Creo que tenemos que hacer algo con este museo, proponerle nuevas perspectivas, nuevas maneras de participación; al museo le falta investigación y el tiempo se acaba. Yo creo que este museo no alcanza a comprender lo importante que resulta un buen discurso por estas fechas, y aunque esta consciente del bicentenario no tiene propuestas (que yo sepa, o mejor, que la gente sepa) al respecto. Escuchando y charlando con gente dentro del museo supe que no era el único perdido, a la gente le gustan mucho las piezas, y la casa es lo más de bonita pero cuando les pregunté sobre la Independencia y si el museo daba cuenta o no de ella, me respondieron que definitivamente no, o no directamente, que la mayoría de las veces la gente contrasta lo que sabe (lo que le enseñaron en el colegio o los papas) y que el museo debería ponerlo en escena, aclarar esos halos misteriosos que siempre cubren al 20 de julio. ¿Si se llama museo de la Independencia porque no tiene nada explicativo sobre el 7 de agosto, hay un museo del 7 agosto? Me preguntó una pareja que se veia realmente molesta (despues de que les pregunté, menos mal no pagaron entrada). Una niña, despues de ver por mas de 15 minutos la pared de La Pola en la sala de las heroinas (el nombre sorprende por la desfachatez), me preguntó que quien era La Pola y porque la habían matado, le conté lo que sabía como historiador y despues se preguntó porque esa información no estaba ahí. En una sala hay una espectacular pintura que no tiene ficha, fecha, autor, ni nada, que se llama (el título estaba en la pintura misma) La India de la Independencia, en la que sale una mujer indígena pisando un cocodrilo... La pintura, creanme, es increible, es espectacular, y es extremendamente diciente SI el museo se preocupara por poner en contexto y contarle a la gente porqué se utilizó esta iconografía.

Ahi les dejo mi posicion sobre el asunto, no todo fue malo. La expocision temporal vale la pena verla (aunque no confien en los textos, no es una ivestigacion juiciosa, es mas bien apresurada). Y los retratos de Bolivar y Santander en la sala con sus propios nombres (paradójicamente son los únicos retratos de los dos en todo el museo) son exactamente los que buscábamos, con Bolivar morocho y con gran mostacho y Santander... tienen que verlo, es el Santander que uno no recuerda. Espero muchos comentarios o propuestas.

Nos vemos el jueves!

lunes, 7 de mayo de 2007

Que conmemorar y Cuando en Internet

Como ustedes recordarán en la última reunión hablamos de los eventos que ya ha realizado la comisión Jose Manuel Restrepo. En el Espectador reseñaron el evento, aunque como se podrán dar cuenta parece que mezclaron algunas cosas del evento con lo que está en la cartilla. Por otro lado, está este post del blog Equinoxio en el cual se plantean elementos interesantes.

En cuanto a la blogosfera. Como ustedes pueden darse cuenta algunos de los miembros del grupo tienen sus propios blog. Creo que es interesante que entre nosotros nos leamos y nos comentemos. Quienes quieran que su blog haga parte del feevy que aparece aquí, no duden en enviarnos la dirección de su blog para incluirlo.

domingo, 29 de abril de 2007

Visita al Museo del 20 de Julio

Señor
Coordinador del Museo del 20 de Julio
Bogotá

Hoy, Domingo 29 de Abril, aprovechando el programa "Siga esta es su casa" decidí ir al museo de la Independencia. Debo aceptar que no fue mi primera opción. Queria ir al museo del siglo XIX (cerrado) y al de artes y tradiciones populares (no existe hace dos años). Pero un amable bachiller vestido de policia me dio un papelito escrito a mano donde se encontraban las direcciones de los museos abiertos. Uno de ellos, cerca por demás de donde estaba, el del 20 de Julio.
Donde trabajo estamos pensando mucho el tema del bicentenario, así que asumí el papelito del policia como un recordatorio a mi deber académico y sin más fui directo al Museo.
Debo comenzar por plantearle mi posición desde el principio: considero que el museo que usted dirije debe ser intervenido. Es una exposición que no tiene sentenido, no cuentan ninguna historia, relacionan retratos de personajes que nadie conoce en un desorden alarmante. No hay ningún tipo de señalización por lo que el museo no dice, en terminos concretos, nada a nadie.
Documentos antiguos, el himno nacional con quemón y todo, el acta de la independencia, algunos textos manuscritos, otros de imprenta, reposando como frágiles mariposas en vitrinas (no tienen alfileres, no son de colores, pero la imagen me sirve en este momento): muertos ahi, sacrificados sin sentido.
Vitrinas oscuras, Policarpa sonriente en una esquina de la sala donde se muestran las heroinas. Una enorme vitrina con servicios para té y otra con peinetas. Claro, las mujeres se peinaban pero eso no es exactamente lo que las hace heroinas.
Muebles oscuros con objetos. Me gustaron algunos porque soy fetichista, porque me gustan los residuos físicos del pasado. Pero fueron esfuerzos titanicos para mi y mis acompañantes lograr observarlos entre la penumbra.

Me gusta el programa de "Siga esta es su casa" porque es un día en el que la gente se vuelca al museo, donde se dejan llevar por el placer de la historia. A mi me gusta ir con la gente al museo. Prendo radares y los escucho porque me gusta oirles su reconstrucción de la historia. Hoy me hice amiga de unas estudiantes que venían obligadas por algún profesor que les encomendó copiar datos.

JovenEstudianteCopiadoradeDatos y yo frente a una virtina. Dice:
"Servicio de cristaleria que perteneció a Fulanito de Tal
6 vasos
Siglo XIX"
JovenEstudianteCopiadoradeDatos; "Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...Si!, está bien.... siguiente"

También acuden muchas familias y los padres, responsables de la transmisión de la historia, de la patria a sus retoños, hacen lo mejor que pueden para darle algún sentido a los objetos, como por ejemplo dar votos de matrimonio a mi querida Policarpa con cualquier vecino que colgaba en la habitación contigua... o permanecer en un silencio angustiado por la duda cuando el niño pregunta:
- Aggghhh... cuando vamos a ver a Cristobal Colón?

Cuando terminó el recorrido acudí a la mesa donde se acomodan los guías. Compre un libro, el folleto para actividades infatiles (insulso, reprochable e inutil) y me enfrasqué en un pequeño debate con los funcionarios. Les manifesté mi enorme preocupación por la desatención absoluta al público, por la ausencia de una guía clara sobre el museo.
Es Domingo. El funcionario ve ante si a una persona un tanto energumena que le habla con preocupación sobre el orden de los objetos. Dice con angustia que no le cuentan historias, que no entiende el orden del museo. El funcionario, aperezado como buen burócrata, sonrie por dentro. No le importa lo que le dice, no es su problema. El solamente trabaja aqui... Es domingo, por Dios!! que pretende esta persona? acaso no se da cuenta de que es un museo? eso es un museo....

No sé si le enviaré esta carta señor coordinador, pero si que fue un alivio escribirla.
Y reitero lo dicho: hay que intervenir su museo, es muy aburrido!

Cordialmente,