lunes, 23 de abril de 2007

EsTVica


A partir de la discusión del miércoles pasado y teniendo en cuenta al campesino embejucado que nos presenta Julián, yo quisiera abordar dos temáticas que, aunque complementarias, exigen un desarrollo separado. En primer lugar el asunto de lo popular: Qué debe hacer historia, entendida como la re-construcción o restauración del pasado, en cuanto a la incorporación de discursos no hegemónicos?; Cuáles deben ser los contenidos que busca para dar cuenta del pasado de una forma más compensiva? Quién habla? y de qué?
Es necesario trascender el asunto de la clase social, con todos mis respetos a los marxistas, y reconocer que el problema se ha reformulado en la posmodernidad donde ya no solo estamos en una lucha de clases, sino (más aun desde latinoamerica) una lucha de reivindicación de categorías como son raza y género que se vinculan de forma directa con nuestras realidades opresivas y poscoloniales.
Las voces y las categorías, la necesidad de plantearse ante los sujetos/objetos de la historia, remiten al problema del subalterno. Discutiamos en otro espacio que la categoría de subalterno se ha desdibujado en los estudios posmodernos, dejándole como una caja donde caben todos aquellos que no tienen voz y que deben ser redimidos por la academia. Considero que es útil plantarse la perspectiva contraria. No es dar la voz a los que no tienen voz sino darse cuenta de que se trata de una polifonía. Las voces se han entretejido y conforman nuestro presente. Hay que reconocer que en la constitución de las redes culturales en las que estamos inscritos se han dado múltiples y variadas interrelaciones que han configurado lo que somos. Hay que reivindicar la cultura subalterna, no como distinta sino como parte constitutiva de lo que hemos llegado a ser. Yo me reconozco en lo popular y me apropio de lo popular para reivindicar mi identidad en los referentes que hacen parte de mi entorno, de lo que ha constituido mi mundo semiótico. Siguiendo a Gramsci, María Fernanda Madriz, presenta algunos elementos que permiten comprender la definición de lo popular que hace el italiano, recojo dos elementos:
3) La caracterización, en términos esenciales, de "lo popular" como espacio donde coexisten restos de concepciones del mundo fosilizadas heredadas del pasado (tradiciones), y elementos de concepciones del mundo en formación, como consecuencia de las actuales condiciones de vida de las clases subalternas; 4) La caracterización de “lo popular” como escenario contradictorio donde cohabitan elementos culturales regresivos y reaccionarios, absorbidos acríticamente de las concepciones del mundo propias de las clases dominantes, y elementos progresivos transformadores, derivados de la praxis social de las clases subalternas.
Yo también soy subaltern@!


Segundo: representación - Ahora, estoy de acuerdo en que no solo somos (o queremos ser) un replicante de otros discursos transgresores que están en boga en Bogotá y que el Almanaque Bristol no recoje todo lo que implica nuestra posición academica o existencial. Hace parte de ella pero no es ella en su totalidad. Así, creo que es importante echar un vistazo a lo que se está haciendo en la ciudad. No solo es populardelujo, son múltiples colectivos con muchas propuestas no solo de reivindicación sino de construcción de representaciones populares, colectivas, urbanas y trangresoras. Esteticas complementarias, de clase media, que rompan con roles de género y que nos permitan reflexionar sobre la raza como elementos que también deben ser reconsiderados, deconstruidos y analizados por el discurso histórico.

Palabras claves para el Flickr: street stencil urban art bogota

Otros colectivos:
Excusado
Mefistófeles



3 comentarios:

Julkan dijo...

Este nuevo post contiene muchísimos datos y me gustaría comentar en especial un aspecto abordado en el texto, pues yo creo que cada vez más no damos cuenta de la importancia de los discursos no hegemónicos, que pueden ser un buen eje sobre el que podríamos movernos para desarrollar este proyecto alterno al bicentenario.
Paula mencionaba en su post que los estudios subalternos pueden ser estudiados o vistos a través de una “polifonía”, y yo pensaría que con respecto a esto que existen numerosas “versiones” en cada uno sobre ese concepto, razón por la que le preguntaría al lector que percibe estas líneas cómo podría entender la voz de aquellos que «no tienen voz», y si nos consideramos cada uno dentro de algún tipo particular de visión del mundo... aunque antes es valioso recordar que de alguna forma nosotros somos los que construimos el discurso o lo revaluamos, de otra forma no seriamos historiadores.

¿Cómo percibir los diferentes colectivos de los que nos hablaba Paula? ¿como espectadores, constructores, reevaluadores o __________?

Fabian Prieto dijo...

En primer lugar, celebro la línea de reflexión seguida en el blog, en cuanto que, de cierta manera, se vienen articulando los comentarios con los posts. Un elemento importante para cualquier proyecto es la conciencia del lugar que queremos tomar. Y creo que al menos un acercamiento a la idea de gramsci de intelectual orgánico puede ser muy importante en estos términos, si se trata de seguir un proyecto centrado en la articulación entre lo subalterno y la conmemoración, especifica pero no solamente, de la independencia.

Creo que esta linea nos abre el camino a explorar la sutileza que toman varias acciones de diferentes grupos sociales en relación con el discurso histórico. Mi interés con el post en el que trate de criticar una visión de lo popular, radica principalmente en esa negación del dialogo que se cita de Gramsci. Creo que no es una opción hacer el trabajo de los folkloristas, en el sentido de que necesitemos crear un inventario de expresiones subalternas, sino que efectivamente reconsideremos la producción de una certeza hegemónica que si bien es posible criticar constantemente, tiene su mayor despliegue en su celebración, y frente a la cual se celebra un consenso que evidentemente no es la condición de nuestra sociedad.

En este sentido, y aunque no lo había propuesto, yo complementaría las líneas de nuestro trabajo con un acercamiento a la relación entre el estado y las celebraciones. Puede que suene monolítico por la palabra estado, pero antetodo es una elemento fundamental para revisar ese espacio de relaciones que ya hemos empezado a vislumbrar. De aqui se desprenderían elementos para temas como el que propuso julian en relación con las diferencias regionales, por ejemplo.

Santiago Reed Durden dijo...

el reto es lograr que para el centenario del 2010, no se lo agarren para fines de elogio del gobierno actual. (ver: arrogancia de jose obdulio gaviria en panel sobre el centenario en el museo nacional)

pero lo mas importante es evitar que otra vez se repita la infamia de hace 100 años cuando la celebracion fue al estilo decimonico-republicano-ario-positivista donde las clases acomodadas (si es que aqui hay de eso) se apropiaron del discurso.

por otro lado, leyendo la propuesta del proyecto, seria interesante sugerirles una difusión amplia de lo que fue esa infamia de celebracion de 1910.
Todo para que la gente vaya leyendo este tipo de celebraciones con una optica mas critica y considere que muchas veces en el pretexto de lo nacional se ignoran las diferencias raciales.
(algo de lo propiamente "subalterno" podria estar presente en el reconocimiento de las diferencia regionales, que en esta cosa llamada "colombia" son muchas y bien evidentes)

vale un saludo a todos