domingo, 29 de abril de 2007

Visita al Museo del 20 de Julio

Señor
Coordinador del Museo del 20 de Julio
Bogotá

Hoy, Domingo 29 de Abril, aprovechando el programa "Siga esta es su casa" decidí ir al museo de la Independencia. Debo aceptar que no fue mi primera opción. Queria ir al museo del siglo XIX (cerrado) y al de artes y tradiciones populares (no existe hace dos años). Pero un amable bachiller vestido de policia me dio un papelito escrito a mano donde se encontraban las direcciones de los museos abiertos. Uno de ellos, cerca por demás de donde estaba, el del 20 de Julio.
Donde trabajo estamos pensando mucho el tema del bicentenario, así que asumí el papelito del policia como un recordatorio a mi deber académico y sin más fui directo al Museo.
Debo comenzar por plantearle mi posición desde el principio: considero que el museo que usted dirije debe ser intervenido. Es una exposición que no tiene sentenido, no cuentan ninguna historia, relacionan retratos de personajes que nadie conoce en un desorden alarmante. No hay ningún tipo de señalización por lo que el museo no dice, en terminos concretos, nada a nadie.
Documentos antiguos, el himno nacional con quemón y todo, el acta de la independencia, algunos textos manuscritos, otros de imprenta, reposando como frágiles mariposas en vitrinas (no tienen alfileres, no son de colores, pero la imagen me sirve en este momento): muertos ahi, sacrificados sin sentido.
Vitrinas oscuras, Policarpa sonriente en una esquina de la sala donde se muestran las heroinas. Una enorme vitrina con servicios para té y otra con peinetas. Claro, las mujeres se peinaban pero eso no es exactamente lo que las hace heroinas.
Muebles oscuros con objetos. Me gustaron algunos porque soy fetichista, porque me gustan los residuos físicos del pasado. Pero fueron esfuerzos titanicos para mi y mis acompañantes lograr observarlos entre la penumbra.

Me gusta el programa de "Siga esta es su casa" porque es un día en el que la gente se vuelca al museo, donde se dejan llevar por el placer de la historia. A mi me gusta ir con la gente al museo. Prendo radares y los escucho porque me gusta oirles su reconstrucción de la historia. Hoy me hice amiga de unas estudiantes que venían obligadas por algún profesor que les encomendó copiar datos.

JovenEstudianteCopiadoradeDatos y yo frente a una virtina. Dice:
"Servicio de cristaleria que perteneció a Fulanito de Tal
6 vasos
Siglo XIX"
JovenEstudianteCopiadoradeDatos; "Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...Si!, está bien.... siguiente"

También acuden muchas familias y los padres, responsables de la transmisión de la historia, de la patria a sus retoños, hacen lo mejor que pueden para darle algún sentido a los objetos, como por ejemplo dar votos de matrimonio a mi querida Policarpa con cualquier vecino que colgaba en la habitación contigua... o permanecer en un silencio angustiado por la duda cuando el niño pregunta:
- Aggghhh... cuando vamos a ver a Cristobal Colón?

Cuando terminó el recorrido acudí a la mesa donde se acomodan los guías. Compre un libro, el folleto para actividades infatiles (insulso, reprochable e inutil) y me enfrasqué en un pequeño debate con los funcionarios. Les manifesté mi enorme preocupación por la desatención absoluta al público, por la ausencia de una guía clara sobre el museo.
Es Domingo. El funcionario ve ante si a una persona un tanto energumena que le habla con preocupación sobre el orden de los objetos. Dice con angustia que no le cuentan historias, que no entiende el orden del museo. El funcionario, aperezado como buen burócrata, sonrie por dentro. No le importa lo que le dice, no es su problema. El solamente trabaja aqui... Es domingo, por Dios!! que pretende esta persona? acaso no se da cuenta de que es un museo? eso es un museo....

No sé si le enviaré esta carta señor coordinador, pero si que fue un alivio escribirla.
Y reitero lo dicho: hay que intervenir su museo, es muy aburrido!

Cordialmente,

2 comentarios:

Fabian Prieto dijo...

Me parece muy importante el post de Paula. "para donde vamos" tiene que ver con el lugar que los historiadores tienen en la esfera pública, y una de las instituciones donde se realiza esta intersección es en los museos.

En términos de nuestra formación, sería relevante preguntarnos cual es nuestra relación con esos espacios. Por un lado, el archivo es visto como la cantera para nuestro trabajo, pero ¿que tanto se pregunta por su lugar dentro de la organización estatal? Más allá de reconocer que es uno de los mejores archivos en latinoamerica (frase que podría equivaler a que nuestro himno nacional es el segundo despues de la Marsellesa) debemos reconocer su lugar como lugar de la memoria.

Por otro lado, un espectro del campo cultural que parece relegado al trabajo de los antropólogos y específicamente a la arqueología: El patrimonio. Un campo de enormes disputas políticas en donde la investigación histórica tiene un lugar importante y en donde si bien, no se trata de encontrar la verdad última, se ponen en juego certezas que han servido para prolongar relaciones desiguales. ¿Un trabajo sobre cultura material es posible para alguien que quiera formarse como historiador?

Y finalmente, para no alargar la lista con saberes en donde circula el saber histórico pero que no necesitan ser registrados como lo relatos orales, los museos.

Es la pasantía clásica del historiador, pero el resultado de su participación muchas veces termina en la descripción de un objeto o de parte de los inventarios. Podría estar equivocado, pero una interacción con cualquiera de estas instituciones, más que convertirse en una serie de diatribas entre amigos, debería ser un articulo o un post, muy similar a lo que Paula nos ha presentado hoy.

En este sentido, es posible proponer una reflexión de un campo que en algunos países se considera como el de la historia pública. Teorizar sobre los lugares de la memoria, pensar históricamente la aparición de instituciones que se encargan de la divulgación del conocimiento histórico. No se trata de un trabajo light ni mucho menos. He revisado en varias ocasiones el capitulo de comunidades imaginadas de Benedict Anderson "El censo, el mapa y el museo" y sé que ese sólo es un pequeño artículo que abre una reflexión muy grande para la historia.

Bueno... como siempre esto está acompañado de posibilidades, creo que se podría profundizar en un elemento central del post de Paula. Se trata de la Propuesta pedagógica de la Casa Museo del Veinte de Julio.

http://www.quintadebolivar.gov.co/casadelflorero/serviciosEducacion.html

Son 7 páginas de rápida lectura, pero que podrían ameritar un análisis o discusión. Si la propuesta les parece, ahi tenemos otra tarea más... o alguien que quiera comentarla... no necesariamente paula sino alguno de los 13 miembros de la lista de correo.

Ricardo B dijo...

El problema con que contamos los historiadores al querer acércanos al campo de la cultura material, la legislación de patrimonio y demás asuntos de ese estilo, consiste en que nuestras universidades funcionan con el legado norteamericano. Producto de ello tenemos la división de la educación superior que tenemos (Pregrado, Postgrado, Doctorado, Postdoctorado…). Así pues, en Colombia al igual que en EEUU, - casi -sólo podemos acceder a la arqueología a través de la antropología. En detrimento de lo anterior, los arqueólogos no se sienten antropólogos y nosotros los historiadores estamos en el limbo, casi completamente desvinculados, pese a la existencia de la “arqueología histórica”, pues el término – por cierto, de de cuño bastante reciente - no alude a la cooperación interdisciplinaria, sino al grupo de estudios arqueológicos, que se ocupan de un periodo específico: ni el precolombino, ni aquel que los arqueólogos denominan “contacto” (¿o sí?) –nosotros le diríamos colonia temprana o algo así -…Es decir que ¿la historia latinoamericana sólo comienza poco después de Colón?
Una y otra y otra vez, todo por falta de vínculos entre ¿científicos? (el debate escapa al comentario) sociales…ellos propusieron hace 50 años, lo que para nosotros hoy resulta tan innovador. Nosotros discutimos, hace 100, lo que para ellos se erige como nuevo paradigma del conocimiento…. ¿Por qué no pensar en TODOS, cómo nosotros? ¿Cuales ellos? ¿Cuáles nosotros?........al cabo que ningún campo es de nadie…leámonos, colaborémonos!!! La interdisciplinariedad, tampoco es nueva, existió antes que las ciencias mismas, porque el mundo objetivo, no está escindido en campos como el aparto académico universitario. La cultura, la política, la economía, etc todas funcionan de manera simultanea y no se ponen bravas unas con otras cuando sus áreas se tocan.

Habría que convocar a gente de otras áreas a participar del proyecto y evitar debates, que en apariencia son nuevos, tales como el que versa sobre la aplicación de periodizaciones tradicionales y eurocentristas, con preguntas cómo ¿realmente, hubo historia y prehistoria? ¿Por qué escribir la historia del budismo, con un a.C o un d. C –qué diablos le importa al Dalai Lama - o a muchos de nosotros -el nacimiento de nuestro señor Jesucristo? ¿Realmente la Revolución Francesa, la caída del Muro de Berlín y la del Imperio Romano, las reformas protestantes y el Renacimiento, tienen la ingerencia suficiente sobre nuestro pueblo como para que escribamos nuestra historia (por ejemplo cultural), atendiendo a estos cambios? Tal vez convenga hacer contrapeso a la periodización por presidentes y partidos, en el caso colombiano. También vendría bien una crítica al escudo nacional, por tener riquezas con que no contamos, cóndores extintos (haciendo abstracción de los tres que quedan y son monitoreados por EEUU), ¿por que carajos aparece Panamá?……..pero además dice LIBERTAD Y ORDEN. En efecto, deberíamos ser específicos y hablar del “bicentenario de la independencia de España”

Lo siento, se que hay mil ideas sueltas y esto es un desorden pero….

Se que Fabián y Paula van a decir que pienso que todo lo dijo Marx hace 150 años. Y lo peor no es eso, lo peor es que es cierto

Gracias por el espacio